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	<title>Bicitekas &#187; Publicaciones</title>
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	<description>Ciclistas Urbanos de la Ciudad de México</description>
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		<title>¿Ciudades para personas o para autos?</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Dec 2009 21:50:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ruth</dc:creator>
				<category><![CDATA[Publicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[
Opinión y debate
Ruth Pérez López*
¿Ciudades para personas o para autos?
REVISTA DFENSOR, noviembre 2009 

 La actual administración del Gobierno del Distrito Federal (GDF) se ha propuesto           mejorar la movilidad urbana aumentando la oferta de transporte público.          [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><span>Opinión y debate<br />
Ruth Pérez López</span><span>*</span><br />
<span><a href="http://www.cdhdf.org.mx/index.php?id=dfenov09RuthPerezLopez" target="_blank" onclick="pageTracker._trackPageview('/outgoing/www.cdhdf.org.mx/index.php?id=dfenov09RuthPerezLopez&amp;referer=');">¿Ciudades para personas o para autos?</a><br />
REVISTA DFENSOR, noviembre 2009 </span></div>
<div>
<p><em> La actual administración del Gobierno del Distrito Federal (GDF) se ha propuesto           mejorar la movilidad urbana aumentando la oferta de transporte público.           Los proyectos destinados a crear alternativas a la saturación vial y a mejorar           la calidad del aire se intensifican: ampliación de la red de Metro y Metrobús,           construcción del Tren suburbano y del corredor cero emisiones, sustitución de           taxis y peseros, puesta en marcha del Hoy no Circula Sabatino, limitación de la           circulación de vehículos foráneos y del extranjero, implementación del transporte           escolar obligatorio en escuelas privadas, reubicación laboral de empleados de         gobierno, entre otros.</em></p>
<p><span>En contraste con estas acciones, las autoridades siguen asignando una parte importante           de los recursos públicos a obras que buscan “agilizar la circulación vehicular”, como la           construcción de vías rápidas, distribuidores viales, puentes vehiculares, cajones de estacionamiento,           túneles y pasos a desnivel. Así, mientras por un lado se está apostando por           el transporte público, por otro se perpetúan las obras que incentivan el uso del automóvil           y, a largo plazo, agravan el problema de congestionamiento vial. En consecuencia, los           esfuerzos emprendidos para mejorar la movilidad urbana no conducen a ningún cambio           significativo; las diversas iniciativas pierden su potencialidad, dejan de responder a los         intereses colectivos y terminan por perjudicar la calidad de vida de las y los ciudadanos.</span></p>
<p><span>Hegemonía del coche</span></p>
<p>Las políticas orientadas a la ampliación y mejoramiento           de la red vial que se aplican desde el advenimiento de la           ciudad moderna, conllevan a un aumento significativo           del uso del automóvil particular. Entre 1994 y 2007,           los viajes realizados en este medio de transporte se incrementaron           30% en la zona metropolitana del valle de           México (ZMVM).<span><sup>1</sup></span> A la vez, el tiempo promedio de traslado           aumentó siete minutos, pasando de 46 en 1994, a           53 en 2007. Lo anterior indica que la movilidad no se           ha mejorado durante estos últimos años; al contrario, el           congestionamiento vial ha empeorado, las horas pico se         han extendido y las velocidades se han reducido.</p>
<p>Si bien poseer un auto particular fue sinónimo, en           su momento, de libertad de desplazamiento, rapidez,           flexibilidad y placer, hace tiempo que en la ciudad de           México el automóvil ya no cumple con estas características.           Sin embargo, el desarrollo de una relación simbólica           y afectiva al auto ha llevado a considerarlo un fin en           sí mismo. Por esta razón, aun cuando su uso responde           cada vez menos a una necesidad de transporte y movilidad,           la demanda de este tipo de vehículo es mayor y           va en aumento.</p>
<p>Monopolización del espacio</p>
<p>Cuántas veces hemos escuchado frases como “el Distrito           Federal ha llegado al límite de su capacidad” o “ya           no cabemos en la ciudad”, insinuando que se deberían           tomar medidas para frenar la inmigración, cuando en           realidad las personas no son el problema, sino la forma           en que se planea y ordena el territorio. Si se analizan los           datos que ofrecen las estadísticas, se observa que la densidad           de la población en el Distrito Federal no es tan           dramática como se pretende. Se eleva a 5 896 hab/km2,           por lo que se sitúa tres veces por debajo de la densidad           de París, dos veces por debajo de la densidad de Nueva           York y sólo un poco por encima de la de ciudades como           Madrid y Montreal. La impresión de falta de espacio           en la ciudad de México resulta del excesivo espacio que         ocupa el coche en el medio urbano.</p>
<p>Como ejemplo, está el número de personas que circulan           cada hora por un espacio de 3.5 metros de ancho:           es de 2 000 si viajan en auto, de 14 000 si se transportan en bicicleta y de hasta 22 000 si viajan en transporte           público.<span><sup>2</sup></span> El área requerida para estacionar un automóvil           es diez veces mayor a la de una bicicleta y su aporte a         la congestión viales veinte veces más elevado,<span><sup>3</sup></span></p>
<p>Si bien el automóvil aporta aproximadamente 29%           de los viajes en la ZMVM, la parte en infraestructura urbana           destinada a este medio de transporte representa           un porcentaje mucho mayor. Por si fuera poco, es cada           vez más común ver cómo las banquetas y otros espacios           para peatones son utilizados como estacionamientos           temporales. La invasión y monopolización de los espacios           públicos por el automóvil impide la circulación           fluida y segura de las personas, particularmente de las           más vulnerables, y dificulta su acceso a los servicios         ofrecidos por la ciudad.</p>
<p>Costos sociales y ambientales del uso del automóvil</p>
<p>El automóvil causa graves perjuicios a la colectividad e           impacta negativamente sobre la calidad de vida urbana           y las condiciones de vida de las y los ciudadanos. No           representa una opción viable para las ciudades ni es sustentable           en términos energéticos. Tiene efectos negativos           sobre el medio ambiente y sobre la contaminación           atmosférica y sonora. Su masificación ha llevado a un           incremento de las enfermedades respiratorias y, sobre           todo, de la inseguridad vial, vulnerando el derecho a un         medio ambiente seguro y saludable.</p>
<p>El congestionamiento vial cada vez más frecuente           produce estrés en los automovilistas quienes, por desesperación           e impaciencia, buscan ganar tiempo a través           de diferentes estrategias que infringen, por lo general, el           reglamento de tránsito: exceder el límite de velocidad,           pasar los semáforos en rojo, ignorar la prioridad de paso         y los derechos de las y los peatones.</p>
<p><span> En definitiva, la motorización de las ciudades ha           incrementado significativamente la inseguridad de la           ciudadanía. En México, los accidentes de tránsito son           la primera causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años,           por lo que se han convertido en un problema de salud           pública. No obstante, en un momento donde la seguridad           pública y ciudadana ocupa uno de los primeros           lugares en la agenda política, las autoridades públicas         parecen haber perdido el interés por la seguridad vial.</span></p>
<p><span>Derecho a la movilidad y a un transporte eficiente         y seguro</span></p>
<p>El transporte debe desarrollarse en función de intereses           colectivos y promover la inclusión social de sus habitantes           a través de un acceso equitativo a los diferentes           espacios de la ciudad. El artículo XIII de la Carta           Mundial por el Derecho a la Ciudad<span><sup>4</sup></span> estipula que el           transporte público y la movilidad urbana constituyen           un derecho que es necesario garantizar a través del uso         de vehículos no contaminantes y el establecimiento deáreas reservadas a los peatones, entre otros puntos.</p>
<p>En 2007, la declaración de Stuttgart<span><sup>5</sup></span> sobre movilidad           sustentable reconoció esta última como un derecho           universal e indispensable para acceder a otros derechos           básicos como son la salud, el trabajo, la vivienda, la           educación, etcétera.</p>
<p>Se resaltó la idea de una movilidad socialmente equitativa           y respetuosa con el medio ambiente y se señaló la           importancia de cambiar las prácticas sociales relativas al           uso del automóvil. Considerando la movilidad como “el           derecho al libre desplazamiento en condiciones óptimas           de relación entre el medio ambiente, espacio público e           infraestructura”,<span><sup>6</sup></span> el automóvil ha demostrado que no           es una opción viable de transporte. Por el contrario, la           bicicleta ofrece verdaderos beneficios tanto para la o el           usuario como para la colectividad: favorece la convivencia           urbana, conduce al respeto del patrimonio común,           participa en la disminución de las emisiones de gases           de efecto invernadero, no produce ruido, reduce significativamente           los embotellamientos y accidentes de tráfico,           contribuye a la preservación de la energía, mejora           los tiempos de viaje y las condiciones de accesibilidad,           incrementa la salud, disminuye las desigualdades en           materia de movilidad, permite el disfrute equitativo de           la ciudad, evita las situaciones que favorecen el estrés,           aumenta la calidad del medio ambiente urbano y, por si           fuera poco, ofrece una alternativa a la creciente demanda           de un modo de transporte individual a un bajo costo.           Como bien lo dice el antropólogo francés Marc Augé, la           bicicleta permite unir lo útil con lo agradable.<span><sup>7</sup></span></p>
<p>Bicitekas, A. C.:<br />
promoviendo ciudades más humanas</p>
<p>Desde Bicitekas, A. C., buscamos incidir en las políticas           públicas así como en la planificación y gestión           territorial, a fin de producir un cambio sustancial en           la movilidad urbana de la ciudad de México y en los           modos de desplazamiento de sus habitantes. Nos esforzamos           por modificar el rostro de la ciudad a través de la           promoción de alternativas de movilidad más eficientes,           viables y equitativas.</p>
<p>Para nosotros, la bicicleta no es un fin, sino una           herramienta para construir una ciudad para todos(as)           logrando el bienestar colectivo a partir de la garantía           de los derechos de las personas. En este sentido, consideramos           que tiene un gran potencial para responder a           los retos que plantea la ciudad de México y que puede           llegar a desempeñar un papel importante en la transformación           del ámbito urbano y en el cambio de hábitos de           las y los ciudadanos.</p>
<p>El GDF ha establecido como meta para 2012 lograr           que 5% de los viajes se hagan en bicicleta. Desde nuestra           perspectiva, para impulsar este medio de transporte y           alcanzar esta meta, es necesario que las políticas públicas           desarrollen una visión integral de la ciudad que incorpore           aspectos de sustentabilidad, accesibilidad e inclusión           social. El presupuesto y la administración de los recursos           públicos deben ser congruentes con estas políticas           públicas. Las acciones gubernamentales se caracterizan           actualmente por una visión fragmentada de la ciudad y           un conjunto de obras aisladas que se limitan a atender           y satisfacer la demanda inmediata.</p>
<p>Fomentar el uso del transporte público desarrollando           la red de transporte colectivo no es suficiente para           transformar a la ciudad. También es indispensable incrementar           la oferta de espacios de descanso y recreación;           construir parques y jardines; implementar más espacios           para los peatones; anchar las banquetas y           reducir el espacio para los coches; en           definitiva, poner en marcha medidas           para que la ciudad se convierta en           un lugar agradable y seguro y           ofrezca a las y los ciudadanos           una vida urbana de calidad.           De otra forma, el derecho           a la ciudad será           ejercido únicamente           por las y los automovilistas.</p>
<p><span>* </span>Doctora en Cambio Social, con especialidad en Antropología Social por la Universidad de Lille, Francia; encargada de la Coordinación Académica del Observatorio Ciudadano de la Ciudad de México y activista de Bicitekas, A. C., organización que promueve el uso de la bicicleta como medio de transporte, la humanización de la vida urbana y el transporte sustentable.</p>
<p>Notas al pie de página:</p>
<p><span>1 </span>INEGI,  encuesta Origen-Destino 2007.<br />
<span>2 </span>Botma H. y Papendrecht,<em> Traffic Operation of Bicycle Traffic</em>, tu-Delft, 1991.<br />
<span>3 </span>Bicitekas H. e ITDP, <em>Propuesta de red ciclista para la ciudad de México</em>, México, 2007.<br />
<span>4 </span>Varios, <em>Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad,</em> Quito, Foro Social de las Américas, 2004.<br />
<span>5 </span>Council of European Municipalities and Regions (ccre), <em>Declaration of Stuttgart, </em>Stuttgart, 2007.<br />
<span>6</span>Ballén Duque, “Derecho a la movilidad, la experiencia de Bogotá” en <em>Prolegómenos: Derechos y Valores,</em> núm. 20, Bogotá, 2007, pp. 169-181.<br />
<span>7 </span>Marc Augé, <em>Elogio de la bicicleta, </em>Barcelona, Gedisa, 2009.</div>
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		<title>Hacia ciudades más humanas &#8211; DFensor</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 19:18:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Publicaciones]]></category>
		<category><![CDATA[¿Qué hacemos?]]></category>

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		<description><![CDATA[Por el derecho a construir ciudades más humanas

Al iniciar el siglo xxi la mitad de la población mundial vivía en ciudades. La cifra crece
como una bola de nieve pero, ¿qué clase de ciudades hemos construido hasta
hoy? Las urbes modernas son, potencialmente, territorios con gran riqueza y diversidad
económica, ambiental, política, social y cultural. Sin embargo, los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><strong>Por el derecho a construir ciudades más humanas<br />
</strong></div>
<div>Al iniciar el siglo xxi la mitad de la población mundial vivía en ciudades. La cifra crece</div>
<div>como una bola de nieve pero, ¿qué clase de ciudades hemos construido hasta</div>
<div>hoy? Las urbes modernas son, potencialmente, territorios con gran riqueza y diversidad</div>
<div>económica, ambiental, política, social y cultural. Sin embargo, los modelos de desarrollo</div>
<div>implementados en la mayoría de los países se caracterizan por establecer patrones que</div>
<div>generan pobreza y exclusión, contribuyen a la depredación del ambiente y aceleran los</div>
<div>procesos migratorios y de urbanización, la segregación social y espacial y la privatización</div>
<div>de los bienes comunes y del espacio público. Contribuyen a ello las políticas públicas de</div>
<div>desarrollo de infraestructura que, lejos de fomentar la reconstrucción del tejido social,</div>
<div>violentan la vida urbana.</div>
<div>Este contexto ha favorecido el surgimiento de movimientos sociales que exigen el</div>
<div>reconocimiento, en el sistema internacional de los derechos humanos, del derecho a la</div>
<div>ciudad, definido como el usufructo equitativo de las ciudades dentro de los principios de</div>
<div>sustentabilidad y justicia social. Este derecho es la expresión fundamental de los intereses</div>
<div>colectivos, sociales y económicos, en especial de los grupos vulnerables y desfavorecidos,</div>
<div>respetando las diferentes culturas urbanas y el equilibrio entre lo urbano-rural.</div>
<div>Asimismo, este derecho presupone la interdependencia entre población, recursos,</div>
<div>medio ambiente, relaciones económicas y calidad de vida para las presentes y futuras</div>
<div>generaciones. Implica cambios estructurales profundos en los patrones de producción</div>
<div>y consumo y en las formas de apropiación del territorio y de los recursos naturales. Se</div>
<div>refiere a la búsqueda de soluciones contra los efectos negativos de la globalización, la</div>
<div>privatización, la escasez de los recursos naturales, el aumento de la pobreza mundial,</div>
<div>la fragilidad ambiental y sus consecuencias para la supervivencia de la humanidad y</div>
<div>del planeta.</div>
<div>Las ciudades son el espacio para la vida en común de sus habitantes. No encuentran</div>
<div>su alma en su creciente tráfico vehicular, en sus deslumbrantes distribuidores viales</div>
<div>o en sus altos edificios modernos. El alma de las ciudades sólo puede hallarse en</div>
<div>los espíritus de sus millones de habitantes, en las risas de las niñas y los niños que</div>
<div>juegan en sus parques, en la convivencia de quienes andan sus calles, pedalean en sus</div>
<div>avenidas, viven en sus barrios.</div>
<div>Las grandes urbes, como el Distrito Federal, parecen haber perdido su principal</div>
<div>esencia: su identidad como espacio para la vida humana. Por ello es que se requiere</div>
<div>repensar ¿qué tipo de c<br />
iudades queremos construir al iniciar la segunda década del</div>
<div>siglo xxi?</div>
<div>¿El mundo soportará más crecimiento urbano desmedido y deshumanizado?, ¿seguiremos</div>
<div>apostando a la pérdida del espacio público en la ciudad de México en aras</div>
<div>de un desarrollo ficticio?, ¿continuaremos ignorando los derechos de las personas que</div>
<div>caminan, pedalean o se trasladan en transporte público para imponer los deseos de una</div>
<div>minoría motorizada?, ¿de verdad la única forma de desarrollo urbano es la aniquilación</div>
<div>del sentido humano del hábitat? Nosotros, y afortunadamente muchas personas más,</div>
<div>creemos que no. Construir ciudades más humanas no es una utopía.</div>
<div>Tomado de la Revista DFensor Número 11, Noviembre 2009.</div>
<p>La revista <a href="http://www.cdhdf.org.mx/index.php?id=dfensornoviembre2009" target="_blank" onclick="pageTracker._trackPageview('/outgoing/www.cdhdf.org.mx/index.php?id=dfensornoviembre2009&amp;referer=');">DFensor</a> es una publicación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.</p>
<p>Para ver la revista en formato PDF haz clic en la portada.<br />
<a href="http://bicitekas.org/pdf/DFensor.pdf"><img src="http://bicitekas.org/imagenes/PortadaDFensor.jpg" alt="portada" /></a></p>
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